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Steve Jobs - Lecciones que puedes aplicar a tu empresa

Publicado por Javier Barrios en Administración de empresas


Hace unos años, la desaparición de Steve Jobs dejó huella por muchas razones. Sin ninguna duda, de su legado podemos rescatar muchas lecciones interesantes para las empresas y los profesionales que actúan bajo una marca. En este artículo compartiré contigo las lecciones que puedes extraer de su experiencia empresarial y que tienes que seguir para obtener lo mejor de la tuya.


¿Qué hacía único a Steve Jobs?

Algo tenía este hombre que, siendo empresario, despertó la misma pasión por sus productos que muchas estrellas de la música por los suyos. En el momento de su muerte, la reacción fue apabullante en forma de miles de tweets, comentarios en blogs, recordatorios de sus citas... No es nada habitual que un ejecutivo consiga conmover así a las masas.

Según creemos muchos, la razón de esta “magia” alrededor de él, es el impacto que ha generado en la sociedad a través de la tecnología, cuyo alcance está todavía por ver y podría llegar incluso al tercer mundo.

A continuación te resumiré varias enseñanzas muy simples que puedes aprovechar para ti analizando la trayectoria de este tipo versátil y visionario, cosas que podrías hacer encajar en la gestión del negocio que lleves. Veamos estas recomendaciones:

Crea pasión por la marca

Quizás sea difícil conseguir que la tuya represente a toda una generación de usuarios (y es posible que tus productos o servicios no sean de uso masivo), pero sí puedes conseguir que tu marca tenga un impacto positivo en los que te compran o contratan. Y esa es una forma de mantener lo que poco a poco vas consiguiendo para que perdure. Cuanto mayor y más fiel sea la comunidad que puedas crear en torno a ella, tanto mejor.

Una de las claves en el trabajo de jobs fue la de innovar, hasta el punto de reinventar algunos productos que ya existían y la forma de usarlos. Es posible que si lo que tu ofreces tiene también un marcado carácter distintivo, puedas marcar una diferencia con los competidores e incluso en la manera en que tus consumidores perciben todo lo que de una manera u otra se vincula a tu marca.

Hablo del gran poder emocional de las lovemarks. En el momento actual, no podemos dejar fuera del marketing las experiencias, las emociones o incluso el amor. Este era un concepto de marca que manejaba Apple desde la época de Steve Jobs y que siempre tenía muy presente en sus estrategias de marketing y en la preparación de las expectativas de los clientes antes de los lanzamientos de novedades. Es el branding con amor…

Jobs decía: “Es un mundo complicado y ruidoso. Y no vamos a tener la oportunidad de que la gente recuerde mucho sobre nosotros”. Y es cierto, conseguir que te recuerden es un paso adelante en el camino hacia el éxito. Y un recuerdo positivo puede generarse de varias formas: por la calidad que consigues, por lo que innovas al resolver las necesidades de tu cliente o por tu planteamiento estratégico a muchos niveles (gestión, marketing, responsabilidad social…). Si consigues que quienes pueden ser tus clientes piensen que no han visto nada similar a lo tuyo, punto a favor para tu marca y tu negocio. Y si lo haces vinculando este recuerdo a una pasión, a un elemento de sorpresa, a algo emocional… tanto mejor y más efectivo. El recuerdo será más intenso y duradero.

Si lo que ofreces son productos, puedes tratar de conseguir que sean algo más que meros objetos de consumo. Céntrate más en la experiencia que el usuario tiene con ellos, eso es lo que puede acercarte a la meta de conseguir que esos productos se conviertan en objetos de culto. Incluso si tu sector admite algo de creatividad, es posible que en torno a los productos o servicios se genere un universo propio que se vaya ampliando con cada nuevo desarrollo. A veces, el diseño juega un papel importante, otras es la usabilidad lo que marca la diferencia… incluso la manera en que comunicas a tus clientes cuál es el modo de utilizarlos puede ser relevante. Recuerda como Jobs consiguió cambiar la forma de usar Internet utilizando los móviles. Un producto que ya existía y un servicio que ya existía, rediseñados y vendidos de un modo muy convincente.

Averigua lo que la gente quiere

En primer lugar, sea cual sea la naturaleza de tu compañía, sus objetivos fracasarán si se niega a escuchar y entender lo que la gente quiere de ella. Por el contrario, si lo haces, esto te servirá para ofrecerles el mejor producto posible para satisfacer su necesidad o deseo.
Steve Jobs partía de la creación de un gran producto, alrededor del cual no descuidaba el resto de los detalles: sus presentaciones ante el público, el packaging de los productos, la estrategia de marketing… Todos ellos formaban parte de un plan que pretendía mostrar a la gente cómo se podían utilizar sus productos y cómo sería la experiencia de los usuarios con ellos, desde la funcional, hasta la meramente estética. Aún con todo, el punto de partida era crear un producto excelente, algo que conseguía pensando mucho en lo que la gente quería. La gente pagaba porque estaban convencidos de tener entre sus manos un excelente producto.

Jobs decía que “la gente no sabe lo que quiere hasta que lo tiene en sus manos”, pero afirmaba tal cosa porque investigaba rigurosamente sobre los deseos de los usuarios, siendo su valor añadido y distintivo el de ofrecer una solución óptima que quizás ni al propio usuario se le había ocurrido.

Tú puedes empezar también por ahí: pensar qué es lo que la gente desea y conseguir así algo de inspiración para innovar en la solución y en las estrategias que adoptarás para lograrla y comunicarla. Sólo así colmarás sus expectativas, sólo así podrás percatarte de que es necesario reinventar productos que ya existen. Y si consigues que lo que ofreces encaje en lo que los consumidores desean y superas sus expectativas, puede que la satisfacción que consigan con tu solución los convierta en algo más que consumidores, pasando a ser evangelistas de tu marca.


Conoce a los que trabajan contigo

Incluso aunque la actividad que desempeñas sea sencilla, no todas las funciones de tu negocio las deberías de realizar tú sólo, para ser el número 1 necesitas rodearte de los mejores. El propio Jobs tenía sus limitaciones en cuanto a tecnología, por eso para el nacimiento de los primeros Apple se unió estrechamente a Steve Wozniak. Además, ya desde los inicios Jobs optó por contar con equipos de trabajo reducidos, pues mantenía un límite de cien empleados durante el desarrollo de los primeros modelos Macintosh. Quería tener conocimiento de todo y de todos.

Por otro lado, cuando estaba seleccionando personal, Steve siempre preguntaba a los candidatos cuál sería su aportación. De este modo, seguía la premisa de no dejar entrar a cualquiera en su empresa, tal y como haría si se tratara de su propia casa. Es importante encontrar tiempo y pensar tranquilamente sobre el capital humano con el que vas a contar, porque en tu caso particular tú sabes mejor que nadie para qué necesitas captar el talento y de qué forma puedes pulirlo para que se desarrolle en el sentido que te interesa.
Por cierto, en relación con el punto anterior (los deseos de tus clientes), no olvides que tu equipo de trabajo puede saber más de tu cliente que tú mismo, por lo que es importante que existan vías de comunicación con las que puedan hacerte llegar esa información. Por eso, es importante que conozcas bien a los miembros de tu equipo para que se comuniquen contigo con confianza.

En definitiva, cuida de tus habilidades como cazatalentos y no tengas miedo de arriesgar aunque puedas equivocarte, porque aunque esto último sea mucho más fácil, el momento del acierto vale todos los errores anteriores.

Vende experiencias

Eso de que “no sólo de pan vive el hombre” es una gran verdad en el ámbito del marketing. Siguiendo el ejemplo de Steve Jobs, una buena recomendación es enfocarse en vender experiencias, momentos gratificantes que a su vez tengan una finalidad de resolver la necesidad de cumplir un sueño anhelado por tu cliente. Esto puede ser algo tan sencillo como un servicio de soporte cercano y resolutivo que siempre cumpla las expectativas de tu cliente. O que, cuando alguien compra un libro, experimente una aventura sensacional que vaya mucho más allá de la mera lectura de unas letras en un papel.

Lo esencial para hacerlo, es conocer los efectos de tu producto o servicio en el público objetivo. Es decir, conocer cuáles son las experiencias y valores que se adquieren al comprar lo que tú ofreces. En el caso de muchos de los dispositivos Apple, no sólo compramos un aparato de alta tecnología, sino uno con el que podemos trabajar, editar contenidos personales como textos y fotos, compartir y conectar con amigos, disponer de almacenamiento de obras literarias y musicales para nuestro ocio, etc.

De eso se trata, de la experiencia. Y a veces, dependiendo de tu producto, sector y público objetivo, esa experiencia que estarás vendiendo no será otra cosa que un estilo de vida. Hablaremos del tiempo que le ahorras a tu cliente, del “status” del ocio que le ofreces, de la tranquilidad que le vendes al adquirir tu producto o servicio…

Innova conectando conceptos

El arte de conectar conceptos distintos es la base de la creatividad. Y una buena muestra la tenemos en el trabajo de Steve con Apple, una marca en la que el mix entre tecnología, arte y diseño es más patente que en ninguna otra, hasta el punto de convertirse en una de sus características distintivas y en uno de los ganchos que acaban creando comunidad. Apple casa la tecnología con las artes y las humanidades y fue capaz de adelantarse en su momento para visualizar lo que iba a ocurrir de inmediato con la convergencia entre informática y telecomunicaciones, para sacarle partido con la invención de servicios nuevos en torno al ocio que aprovechaban estas complementariedades.

Del mismo modo, en tu propio negocio pueden existir posibilidades de conexión entre conceptos vinculados al mismo. Cualquier combinación que cambie la manera de vivir de tus clientes o su manera de resolver un problema que hasta ahora sólo se ha enfrentado de una única forma, son oportunidades que puedes aprovechar para dar a conocer la nueva alternativa que has descubierto. Puede tratarse de una innovación disruptiva o de una innovación incremental, pero en cualquiera de los casos, haciendo uso de ella puedes minimizar la competencia y tener oportunidad de alcanzar nuevos mercados.

Todo esto es aplicable a muchos tipos de negocios, incluso los de carácter social. Las cosas suelen hacerse de determinada manera que no es revisada por el conformismo que surge de la propia inercia a la hora de afrontar los problemas con las herramientas y procedimientos ya conocidos. Sin embargo, darle una vuelta de tuerca a esa solución conocida es muy útil en ciertas ocasiones. Estudia el marco en el que se desarrolla tu negocio, analiza sus particularidades y busca conexiones. Puede ser muy útil para tu negocio y sus resultados. Y recuerda: un problema es una oportunidad de encontrar una forma de hacerlo mejor.

Espero que este mini repaso te ayude a aprovechar algunos de las enseñanzas que pueden ser afines a tu caso en concreto.

Si tienes algún comentario que compartir, déjamelo y encantado lo tendré en cuenta.

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